Caida, derribada
bajo oscuros cielos de tormenta,
relampagos que enceguecen mi mirada,
ardor de mis heridas alas.
Rotas estan, ya no habra otro vuelo,
Sangre carmesi, negras plumas,
un dibujo sombrio, una triste imagen,
de quien atravezaba el firmamento.
Pienso en todo, en que luchaba.
Ya no se si levantarme,
ya no se si volare.
Abandonada en el suelo, veo las nubes pasar.
Extiendo mi mano, a quien se apiade
Muchos conocen mi enfermedad,
ninguno su cura, dulce veneno,
de mi abatido corazon.
Corazon que vio tanto,
cortado por navajas de indiferencia,
frio metal reluciente, sangrando en silencio
ahogandome en un mar de mil penas.
El mundo me demuestra otra vez su crueldad,
todos me ven caer, nadie me atrapara
ocupados idolatrando a sus falsos idolos,
mi caida, pasara como una mas.
Le rezo a mis amuletos
que alguna vez amor me dieron,
ahora manchados con lagrimas,
de noches sin descanso, de triste poeta.
Imagenes y recuerdos pasan por mi mente,
me recuerdan un pasado que deseaba vivir,
me dibujan una debil sonrisa,
amarga nostalgia perdida.
Mi paraiso fue perdido,
de un angel caido moribundo.
Mi Dios no me acepta como su hijo,
para tal vez, tomarme, y darme un respiro.
J.M.Otero

No hay comentarios:
Publicar un comentario