miércoles, 6 de marzo de 2013

Observada

Por esos tiempos, no sabia nada, no conocia tus planes. Pero era a mi a quien querias. Yo era tu presa. Me acechaste muchos años, siguiendo sigilosamente cada uno de mis pasos. Pero yo no sabia nada. Crei que estaba sola, mi vida consistia en soportar minuto a minuto esa eterna soledad, ese dolor agonizante. Y estaba tan segura que terminaria mis dias sola, que si no te hubiera visto con mis propios ojos no me lo hubiera creido. Pero asi fue, apareciste frente a mi, te materializaste de la nada con tu sonrisa malevola. Pero yo no sabia que planes tenias. Crei que me matarias. 
Nunca olvidare tu aspecto, fragil, palido, pero muy bello. Tus ojos celestes, del mismo color que el cielo. Tus labios, del color carmesí mas fuerte que pude apreciar en mi joven vida mortal. Y tu piel... ah tu dulce piel, pálida, fría como la muerte misma, pero dotada de una belleza inigualable, de eterna juventad. Tus ropas, de maravillosa confección, parecian salir de cualquier pelicula de los años '50. Recuerdo inclusive el sobretodo, largo hasta los pies, que confundi con una capa, y aquellos borcegos, capaces de romper mi craneo en un solo intento.
Tu único propósito era hacerme tuya, pero no de la forma mortal, sino convertirme en tu compañera inmortal... ah, ¿como olvidar aquel dia? Ese dia en que me sentia mas miserable que nunca, abandonada, sola, sin ningun proposito para seguir existiendo. Buscaba la muerte, si, buscaba terminar mi dolor. Y en la oscuridad vi la luz, mi luz: Tu, mi dulce vampiro. 
Crei que moriria en tus brazos, pero confesaste todos los años que has estado siguiendome. Resulto ser, que eras un alma solitaria como yo. Querias compañia, querias amar y ser amado....

[CONTINUARA...]